jueves, 17 de diciembre de 2009

Helloween - Walls of Jericho


Alemania, ese pais de locos que producen grupos de metal tan brutales y legendarios… Alemanes, alemanes son los Helloween y su primer LP: Walls of Jericho. Este no fue el primer Helloween que conocí pero fue el que me hizo sacudir más la cabeza, aún más que con Kiske y mucho más que con Deris, aquí, con Kai Hansen y su especial voz, su técnica en la guitarra y sus letras. Este fue el Helloween que estuvo más cercano al thrash/speed metal (principalmente “speed”). Para no hacer largo el cuento comenzaré, tratando de ser breve pero detallista.


Walls of Jericho solo es la intro. Es una intro que para criterios modernos resulta tonta o ridícula, pero sin embargo ayuda a “fundirte” dentro del disco. La primera vez que la oí sentí –gracias a esa orquestación- que vivía dentro de esos muros (los Muros de Jericho, pues). Pero ese trueno al final me dio entender que algo le sucedía a mi “hogar”. La próxima canción confirmaría mis temores.

Ride the Sky es un tema que habla de la liberación, de arrasar con las barreras que nos encierran (los muros) y surcar el cielo, experimentar la libertad al mismo grado que un ave lo haría, pues de todos los seres, ellas son las que tienen más libertades. Aunque esos riffs tan rápidos y feroces eran de cuidado, el grito de Kai que se hacía uno con la atmósfera me calmó y me dio a entender que lo mejor estaba por venir. Ya desde esta canción Markus muestra sus geniales líneas de bajo y Kai con Michael hacen lo que mejor saben en la guitarra. Esta es una canción que incluye los toques del thrash metal americano (Metallica – Ride the Lightning) pero poniéndole melodía y tonos que vuelven tan especial a esta canción.

Reptile esta compuesta –musicalmente- con un estilo más ironmaidenesco, bueno, no en todo el tema, pero sí en ciertas partes. Markus muestra más melodías graves mientras Kai canta afiladamente pero siempre conservando su agudez. Estribillos tenebrosos –o que intentan serlo- y solos que se difuminan a la perfección con las líneas del bajo. Terminando la canción con un ‘you’ muy extendido y un magnífico “rugido” de reptil –todo esto de parte de Kai-. Las primeras estrofas cargan con referencias de cuando los experimentos científicos se pasan de la raya y engendran atrocidades que nos ponen a todos en peligro y que ni siquiera ellos pueden remediar o combatir…

Guardians nos reubica dentro de los muros, pues habla de aquellos valientes guardianes de nuestras vidas, que nos protegen de los peligros exteriores. Claro que, cuando los versos son pronunciados de manera tan épica por Hansen y Cia, el sentimiento de protección, pero también sientes como tanta protección se convierte en un encarcelamiento… Con un inicio indescriptible y enmarañado, de medios tempos a lentitudes moderadas (no es lo mismo, se los aseguro), plagada de esos coros angelicales en las últimas repeticiones del estribillo. Bajo y guitarra unidos, el bajo se separa un poco para mostrar severidad y fuerza y así terminar con la canción.

Phantoms of Death y su pequeño parentesco con Two Minutes to Midnight de Iron Maiden. Y su también pequeño grito que da inicio a los versos y a los ritmos que aparentan salirse de control junto con esas melodías acomodadas de una manera poco peculiar. A pesar de que la muerte es parte de la vida, estos fantasmas abusan de su poder y toman la vida de cualquiera aquí, dentro de nuestros bellos muros (de Jericho). Puede que no este bien que lo hagan pero la vida aquí puede volverse tan sofocante que la mejor liberación es la muerte… para poder cabalgar en el cielo. Solos turnados entre Michael y Kai (en ese orden), para después hacerlos al mismo tiempo llenando los oídos de magnificencia.

Metal Invaders no es sobre caballeros, en caso de que alguien se tomara de manera literal el título. Se trata de invasores de verdad (ya saben a qué me refiero, no me hagan tener qué escribirlo), invasores que llenan las calles bajo la luz de luna. Invasores que vuelan como demonios venidos del infierno, pero su origen es diferente. Guitarras difícilmente identificables, pero un bajo resaltante es el que te guía para hallar la melodía que te lleva hasta el solo de ambos guitarristas. Llenos de malas intenciones ni los increíbles gritos de Kai ahuyentarán a los invasores de metal… Llenos de tanto poder que probablemente nuestros guardianes serán inútiles ante ellos…

Gorgar tiene bien definidos a los 3 instrumentos en su pequeña introducción, con las guitarras haciendo buenas melodías, el bajo en sus líneas y la batería engrandeciendo el sonido. Esta melodía obtiene un tono de demencia conforme avanza la canción así como el bajo. El gorgar es un monstruo, un monstruo hambriento que no busca vidas, sino una trivialidad: busca dinero. Gorgar es una máquina de pinball que te seduce a tu mente para que lo alimentes. Mientras avanzas en la canción notas que el riff adquiere ese tonito de canción en época de Halloween, casi recordándome a Judas Priest en sus primeros discos.

Heavy Metal (is the Law) es donde Ingo se luce, pero su primer riff se parece mucho al de Ride the Sky. Es de las pocas canciones que no tienen algo en común con la idea de los muros (de Jericho) dentro del disco, pero habla de los placeres que proporciona el metal y propona al heavy metal como una ley, no, no solo como una ley, sino como LA ley. Es un tema veloz que dura 4 minutos pero que termina más rápido de lo que quisieras. Escuchas perfectamente el pequeño duelo que se dan las guitarras y al mismo tiempo escuchas al bajo en solitario haciendo escalas, hasta que la voz de Kai enuncia las palabras ‘heavy metal’ (extendiendo más el ‘heavy’).

How Many Tears mantiene a Ingo con un ritmo tan veloz como en el anterior tema. Es la última canción y la más larga, también es la más sentida y emotiva, pero tiene un buen sonido, un sonido agresivo que te hace escucharla. Las líneas de bajo parecen una combinación o un reciclaje de las líneas de bajo en las canciones anteriores, pero de tal forma que las guitarras suenan mejor (¿?). Kai lanza un espectacular grito para comenzar su solo medio frenético y lleno de riffs para turnarse con Michael. Después de esto es cuando la parte emotiva comienza, el tiempo se te hace lento porque la canción ha bajado mucho la velocidad, por más que los riffs se carguen de fuerza y el solo sea precioso, todo transcurre más lentamente y esperas –dependiendo de tu estado de ánimo- que nunca acabe. Aunque esto es una mentira, pues Ingo señala el regreso de la brutalidad cuando menos te lo esperas y el solo continúa trayendo de vuelta a la vida a Kai y su voz, alcanzando tonos celestiales hasta el final para cerrar con un grito y una batería lista para terminar el trabajo.

Habrán notado que mencioné a Ingo en pocas canciones pero que Markus casi siempre era tomado en cuenta. Hay una razón para esto: el trabajo de Ingo es menos destacado aquí que en los trabajos posteriores de la banda. En el caso de Markus, el sonido de su bajo resulta tan conmovedor en este álbum que merece tantas menciones. Los 4 cuernos son una calificación adecuada para este trabajo ya que esta perfectamente elaborado, exceptuando uno que otro reciclaje de riffs, no de versos… Pero son esas excepciones las que le dan los 4 cuernos. Ahora, salgamos de estos muros y atrevámonos a soñar con surcar el cielo…

Lista de canciones
1. Walls Of Jericho – 0:53
2. Ride The Sky – 5:54
3. Reptile – 3:45
4. Guardians – 4:20
5. Phantoms Of Death – 6:33
6. Metal Invaders – 4:08
7. Gorgar – 3:57
8. Heavy Metal (Is The Law) – 4:08
9. How Many Tears – 7:11

Créditos:
Kai Hansen - Guitarrista, vocalista
Michael Weikath - Guitarrista, idea de la portada
Markus Grosskopf - Bajo
Ingo Schwichtenberg – Batería



2 comentarios:

Migue dijo...

ese album lo estaba pensando publicar pronto XD pro no lo encuentro aun, ay poca gente q realmente disfruta d helloween y sobre todo ese album! xq prefieren los Keeper of the Seven Keys

Migue dijo...

pues si esta chingon el disco mmuy adecuada la reseña insisto xq no lo subes en winrar? XD