viernes, 19 de marzo de 2010

Ozzy Osbourne - Tribute


Hace 23 años, en 1987, cinco años después del deceso de Randy Rhoads, Ozzy Osbourne nos sorprendió (¿) con un álbum en vivo que nunca había visto la luz: Tribute. Independientemente de la complejidad del título (comparable sólo con el de Reunion de Black Sabbath). Es, por mucho, superior al Speak of the Devil (‘Talk of the Devil’ en el Reino Unido). No solo porque aquí sí esta Randy sino que, de nuevo, es un tributo al fallecido guitarrista. El impacto de este álbum es tal que actualmente si uno busca el tema Crazy Train encontrará la versión en vivo con el mismo footage del video original pero con imágenes inéditas de Rhoads.


No son los gritos los que rompen el silencio, sino una entrada casi bíblica con Ozzy aullando ‘Rock n’ roll!!!’ La guitarra/voz no se hace esperar y la noche oficialmente ha comenzado. Algo que se mantiene en todo el disco es la impecable (sí, impecable) voz del Ozzman. Todos hemos visto sus performances en la gira de reunión de Black Sabbath y, a pesar de los muchos años que habían pasado, su voz era prácticamente la misma. En la parte más lentona el público se deja oír y se derrite con la melodía. ¿De qué canción hablo? Pues de I Don’t Know, donde RR se despacha un masturbatorio solo que apenas es el comienzo.

Clásico de clásicos… No, no es un partido de futbol, es Crazy Train, la famosísima Crazy Train en vivo que todos estos años ha sobrepasado a su contraparte de estudio. ¿Y porqué la sobrepasa? Virtuosismos, muchos virtuosismos estan presentes de principio a fin, literalmente. Pero estas técnicas quedan cortas junto al solo principal que te hace pensar en RR y las imágenes que aparecen en el video que como dije, ha reemplazado al de estudio. Todo, hasta el final, es demencial, con una guitarra que grita como si experimentara no uno, sino varios orgasmos mientras es acariciada –por no decir manoseada- por Randy Rhoads.

¿Qué pasa con los otros miembros de la banda? Uno se asombra tanto con el dúo Ozzy/Randy que ignora a Rudy (bajo) y a Tommy (batería). Este último realizó un trabajo excelente en los temas anteriores y Rudy cambia ligeramente la balanza del protagonismo con su gravísimo bajo. La guitarra incansable y cambiante, de riffs pasamos a breves pasajes con teclado y obviamente el solo, más prolongado que los dos ya pasados. Todo esto y más en Believer, que originalmente se encontraba en Diary of a Madman.

Mr. Crowley y sus semimelosos teclados interpretados por Don Airey han aparecido. De todas, esta parece la más parecida a las viejas canciones de Ozzy en Black Sabbath. Aquí la voz llega incluso a opacar a los demás, quienes luchan por hacerse notar. Obviamente triunfan en esto y su victoria esta señalada por el breve solo que hasta parece un intruso aquí, después volvemos a los teclados que ahora se mezclan a la perfección con la guitarra y le permiten al segundo solo ser totalmente admisible en la actuación.

Como buen británico que es, el Ozzman es casi in entendible para sus compañeros “english parlantes” mientras presenta la próxima canción: Flying High Again. Seguramente la mas rockanrollera de todo el set list. Esas pausas que intercambian los versos con los riffs son de ensueño por el sonido que la guitarra llega a obtener. La batería suena menos potente pero no importa porque en puntos clave recupera su fuerza.

Ahora un poco más serios, hemos llegado a Revelation (Mother Earth) con Ozzy pidiendo a la audiencia que se ponga de pie (¿acaso se atreverían a estar sentados, tratándose de Ozzy/Randy?). Las bellas notas, los ‘simples’ riffs que se lanzan, la letra y la entonación con la que se canta es más que memorable. Sin notarlo, pasamos del tranquilo inicio hasta lo que se convierte en el pesado y algo agitado desenlace, muy a los Led Zeppelin o Black Sabbtah (de nuevo). Error, colegas, esto es un arco y la canción vuelve momentáneamente a la atmósfera con la que empezó con unos pequeños saltos de furia que, finalmente, terminan en eso: una ola de poder que solo se hace presente en los últimos minutos.

Sin descanso, Steal Away the Night se aparece y trae consigo la fuerza reprimida en Revelation (Mother Earth), con una excelente labor en el bajo melódico de Rudy y los puentes de Randy en los estribillos. Llena de vida, esta canción se adentra en la noche con sus ocho minutos de duración y da cabida a que nos deleitemos con Randy, Rudy y Tommy haciendo lo suyo en cada instrumento. Más redobles, más basslines, y mas tecnicismos se hacen presentes conforme avanzamos en el tema. Ahora, el momento de Tommy y su alucinante solo de batería. Dándole con todo a los platillos y resonando ese doble pedal que se camuflajea en los toms, en un orden totalmente cambiante (si no, no sería un buen solo de batería). Empezamos a ir en círculos y la cosa parece terminar lentamente, gran broma, porque los pedales vuelven y re azotan haciendo eco en el escenario a la vez que el público alaba a Tommy. La cosa se pone casi tribal en la parte ‘final’ del solo y aparenta querer terminar, sin embargo sin previo aviso lo hace, termina y con él acaba la actuación de Steal Away the Night.

La infame Suicide Solution hace acto de presencia y aún quedan recuerdos del previo solo de batería, que poco a poco se desvanecen con la guitarra de Randy y los cambios durante el increíble estribillo. No mencionaré los problemas que trajo la canción para Ozzy por que eso quedaría mejor si habláramos únicamente del Blizzard of Ozz, lo que aquí tenemos es una obra maestra presentada en vivo con acordes desbordantes de energía y una distorsión asombrosa que llena de adrenalina a los que se atrevan a oírla. Apenas estamos llegando al fin de la primera mitad y el más que asombroso solo de Randy Rhoads ya empieza a hacerse presente. Sí, aquí se encuentra el mejor solo de la noche, con escalas y todo, magníficas melodías que llegan a rayar en lo graciosas. Lo que oímos primero solo fue una probadita, pues por un instante seguimos en la canción hasta que Ozzy da ‘permiso’ a Randy de comenzar. No existen palabras para describir lo que viene a continuación. Lo más que puedo atreverme a decir es que la audiencia que vivió ese momento jamás volvería a vivir algo parecido en todas sus vidas. Si quieren tener una idea aproximada, solo recuerden el tema Eruption de Van Halen, que en mi opinión se queda –muy- corto en comparación a este. Una vez concluido el solo, la canción continúa y terminamos.

Pero no terminamos con el álbum, porque aún faltan los tres covers de Black Sabbath, siendo el primero Iron Man, pero les advierto gente, esta versión dista mucho de la que conocemos y amamos. No sé porqué dura menos de la mitad que la original, pero de seguro algunos derechos de autor tuvieron que ver. No puedo evitar pensar que, sonando tan bien como suena con Randy en las seis cuerdas, cómo hubiera sonado si tuviéramos aquí a Iommi? En fin, tiene lo que ya sabemos que tiene, pero ahora añádanle a Ozzy gritando ‘We love you all!’, algo típico del Ozzman. Cuando llegamos al punto en el que la versión original se aceleraba, rápidamente pasamos al siguiente track en el set list.

Children of the Grave, esta sí se parece a la original pero con los toques que Randy sabe darle. Lo siento por Iommi, pero con Rhoads las dimensiones de este tema (que ya eran bastante grandes) se elevan más allá del cielo. El sonido es particularmente heavy, gracias a la técnica que Rhoads poseía la diferencia entre ambas versiones es bastante obvia. El pasaje a los puentes se alarga y el puente en sí es muchísimo más tenebroso, esa es la maravilla de interpretar un tema en vivo. Los platillitos de Tommy se hacen notar junto con el supuestamente discreto bajo de Rudy y la voz de Ozzy se torna desgarrada, un punto a favor del terror que obtenemos aquí. El solo es enfermizo, casi ni parece solo, esta cargado con bastantes riffs y distorsiones que disimulan las notas incluso cuando se torna agudo. Y sin darnos cuenta, la canción acaba y parece ser que el concierto también, pero aún falta un cover porque dije claramente que había tres.

Ese último cover es Paranoid y pobre de Dio si se atreviese a cantarla (amenaza impuesta por Ozzy). Si de por sí es una de las canciones que suenan más modernas en el álbum del mismo nombre, ahora consigue un sonido absolutamente heavy metal con Randy y los efectos que le proporciona a la canción, otorgándole originalidad y sobretodo un esplendor que pocas veces se llega a ver. El solo original era el intento de un tipo sin dedos de tocar un solo (sin ofender a Iommi), lo que tenemos aquí es un solo digno de los dioses que, aunque breve, es perfecto, igual que el de la versión original. Y cuando acaba, el show acaba. Así es, aquí es donde termina el concierto que acabamos de oir.

Las siguientes dos canciones son de la primera gira del Blizzard of Ozz y cuentan con un bajista y baterista diferentes: Bob Daisley y Lee Kerslake respectivamente. Goodbye to Romance es el primero de los últimos temas, donde alcanzamos a oír a un Ozzy ‘heavymente’ acaramelado, con un Randy al que no se le nota mucho hasta el momento del obscenamente bellísimo solo. Así como llegó, así se fue el solo para que la canción continuará con sus tecladitos melosos (ahora sí, melosos) y llegue a su tranquilo desenlace.

No Bone Movies es la que cierra el disco en vivo, o mejor dicho en concierto, por que el último tema del álbum es en vivo pero no en concierto… Algo curioso sucede con esta canción que parece sonar diferente a la versión de estudio, sin embargo eso solo es momentáneo. Conforme seguimos el tema, notamos la grandeza instrumental que acompaña a la voz de Ozzy, dejando de lado el solo que se apunta rápidamente como uno de los más inspirados de la noche. Y terminando al mejor estilo del rock n roll “tatatatatata…tan!”

Ahora sí, lo verdaderamente último del álbum, para los que ya estan cansados: Dee. Sí señores, Dee, esa cancioncita de menos de un minuto dedicada a su querida madre Delores, ahora se alarga hasta cuatro y medio porque resulta ser una grabación sacada directamente del estudio, presentando a RR ensayando la canción, demostrando que hasta los prodigios tienen problemas a la primera. Se escucha ese bello inicio cientos de veces y aún así no te cansas, incluso se te pone la piel de gallina al oír a Randy decir “ups…”, finalmente consigue tocarla como se debe y se retira diciendo “lets heard that…” (O eso alcancé a oír). Una palabra me llega a la mente para describirlo: hermoso.

Bueno, fue lindo mientras duró, pero ahora me despido sabiendo que hice mi colaboración al 28vo aniversario de la muerte de Randy Rhoads, he hecho esta reseña con las mismas intenciones que tuvo Ozzy cuando editó este álbum. Es un álbum que merece incluso alabanzas pero sobre todo, un minuto de silencio antes de oírlo, para que la muerte de este grandioso guitarrista no haya sido en vano.


Track List

1. I Don't Know - 5:43 
2. Crazy Train - 5:21 
3. Believer - 5:08 
4. Mr. Crowley - 5:46 
5. Flying High Again - 4:27 
6. Revelation (Mother Earth) - 5:50 
7. Steal Away (The Night) [with drum solo] - 8:21 
8. Suicide Solution [with guitar solo] - 7:46 
9. Iron Man - 2:55 
10. Children of the Grave - 5:19 
11. Paranoid - 3:04 
12. Goodbye to Romance - 5:23 
13. No Bone Movies - 4:10 
14. Dee [Randy Rhoads studio outtakes] - 4:22

  
Line Up

Ozzy Osbourne – Voz
Randy Rhoads – Guitarra
Rudy Sarzo - Bajo
Tommy Aldridge – Batería
Bob Daisley – Bajo en Goodbye to Romance y No Bone Movies
Lee Kerslake – Batería en Goodbye to Romance y No Bone Movies
Don Airey - Teclados




                                             

2 comentarios:

Benet García dijo...

Hace años compré este doble CD y tengo que decir que es una maravilla. Una joya.

Benet García dijo...

Por cierto, se me había olvidado, te hago un link a mi blog.
www.unahistoriadelrock.blogspot.com