miércoles, 31 de marzo de 2010

Venom - Metal Black




Cronos y Mantas parecían estar cansados de Venom, pero cuando Cronos tuvo un accidente en el que quedó inhabilitado para tocar y cantar, Mantas discretamente se salió de Venom. Cuando Cronos se enteró pensó en conseguir sangre nueva para la banda y volver a los estudios de grabación. Mantas le dijo que no había problema y con ayuda de dos nuevos chicos, Venom volvió. ¿Y cómo volvió? ¿Cómo se llamaría la nueva aberración creada por este nuevo trío de locos? El nombre elegido estaría basado en su trabajo más célebre, haciendo alguna especie de alusión a “volveremos a nuestras raíces”… Metal Black.




Dijeron “volveremos a nuestras raíces” pero no lo cumplieron. Esto no es el Venom de 1982, es un Venom más moderno, brutal, pesado, malévolo y adaptado a la época con Cronos nuevamente liderando al manicomio de tres personas. Recuerdo que, mientras elaboraba esta reseña, miraba videos de entrevistas a Cronos hablando sobre este disco y vaya que me asombré con lo que vi. Uno oye a Venom y escucha la voz de un tío loco y algo trastornado, pero si uno ve una entrevista a ese mismo tío ve algo ligeramente diferente (énfasis en “ligeramente”): Tenemos a un tal Conrad hablando un inglés británico a la perfección con unos discretos “f*ck”, “sh*it” y “you know” (muy al estilo Ozzy Osbourne) contándote sobre lo que tuvo que hacer para traerse a estos dos nuevos tipos a la banda. Luego lo ves en vivo y notas que forma no le falta, está bien cuidado y más que listo para azotarte con un nuevo álbum. 


¿Por qué dije todo eso? Sinceramente no lo sé, supongo que extendí mucho el significado del título (Metal Black). Pero como sea, Metal Black es un disco correcto, y a continuación os enseñaré el porqué. Este “Negro Metal” incluye el primer single de Venom en mucho tiempo: Antechrist, con oír este tema quedas dentro. Las letras, como han de suponer, con el tiempo pierden originalidad pero no fuerza, y si bien son algo paródicas siguen sonando a las letras de Venom. Y no por su contenido sino por el tío este que las vomita: Cronos. Luego de que este último recita el título llega toda la metralla que son el bajo, la guitarra y la batería. Como buena canción de Venom, tardas en encontrarle el riff/ritmo hasta que dices “oh, ahí esta…”, Mike Hickey hasta ahora no parece ser mucho, no suena mejor que Mantas pero tampoco peor. Ah pero espera a que llegue el solo, ahí encuentras la similitud o de plano, ahí encuentras a quién supera a quién. El baterista, Antton, hermano de Cronos (qué familia), muestra un doble pedal que con Abbadon no se notaba tanto, claro que en esta primera canción los platillos suenan más que el dichoso doble pedal, pero ya verán, mis pequeños educandos, en lo que esto se convertirá. 


Ese doble pedal se aparece en Burn In Hell, un tema con gran similitud a los temas clásicos de Motörhead. Apenas se oye el primer riff, la similitud disminuye y se hace notar la clásica marca de Venom: las voces, la actitud y sobretodo el ambiente que llena el tema. Sin embargo suena más heavy que… Pues que lo que Venom acostumbra. Las guitarras estan bien y el solo ya deja ver que aquí no esta Mantas, aquí esta Mike. 


House of Pain trae otro detalle a destacar en estos ‘nuevos’ Venom: la influencia de subgéneros modernos. Esa distorsión que oímos en el riff es algo que se escuchaba normalmente en grupos de la New Wave Of American Metal, como Lamb of God (escúchese el Laid to Rest). La producción trata de poner de miedo la voz de Cronos desde el fondo del estudio hasta el frente de la batería doble pedaleada, entre esta y la fuerte guitarra de Mike. Son cinco minutos de ‘tortura’ pero es por ahí de la mitad donde la cosa se pone cachonda y aparece el solo, la velocidad sube y volvemos a la mecánica de demoler y atacar (tienen qué oírla para entender).


Nos mantenemos con la influencia de los jóvenes en el siguiente tema: Death & Dying. Es menor, pero sigue presente. Ritmo constante, hacer muchas pausas es de ‘pussys’, un macho cabrío (dícese de un buen miembro de Venom) debe hacer breaks y redobles con sus pedalitos. El bajo se ha combinado con la guitarra y ha creado una cosa que queda perfecta en la canción. Esta unión se deshace para el solo y el ritmo constante desaparece igual en ese periodo pero vuelve a la normalidad (¿podemos decirles “normales” a estos tipos?). 


Rege Satanas es, para mí y hasta el momento, el tema más raro del disco. No por la melodía, ya que está muy buena con un riff potente y –valga la redundancia- potenciado por el bajo de Cronos. Lo raro es la letra y el modo en que la cantan, si bien suena a Venom, es decir, vomitando versos, el título –y su pronunciación- son raros para mí. Pero siendo positivo, aquí hay mucha de la caña de antaño, una caña que no se oía en Venom desde hace algún tiempo. El tema cierra con la repetición del título y la producción es tan, pero tan buena, que pareciera que te lo dicen al mero oído. De miedo.


Más y más parecido al Venom clásico aparece con Darkest Realm. Al principio no parece, porque sólo oyes al mismo tío loco cantando rasgadamente con una cortante guitarra, pero es en el estribillo donde te acuerdas de versos como los de Black Metal (canción), ya saben, esa parte después del segundo estribillo que ‘engallinaba’ tu piel. Conforme se mueve esto, oyes un cambio en el bajo, un cambio donde retumba más de lo acostumbrado y de nueva cuenta, la distorsión ‘modernita’ reaparece brevemente y en contadas ocasiones. Hacia el final, se oye como si todo creciera y se saliese de control, para acabar sencillamente con el toque de un platillo. Qué cortada de… inspiración.


Esto ya no es solo caña, esto se vuelve auténtica metralla a partir de Good Day to Die. Hay unos cuantos insultos bien escondidos pero, sobretodo, un ”yeah” que seguiremos oyendo más adelante en el tema y en el tiempo (en el próximo disco, Hell). Aquí hay algo más de melodía con una actitud similar a la del Possessed, es decir, seguir haciéndose los malotes pero un poco cambiados. A mitad de la canción todo se vuelve lento, tanto Mike como Antton se calman, aunque menos Mike por su solo. Terminamos con esa parte y la metralla y el ”yeah” reaparecen, totalmente fuertes y sin desilusionar (luego de esa parte lenta uno quiere más brutalidad). 


Bienvenidos a la segunda mitad de Metal Black, ya no sé si estamos en el lado Black o el lado Metal, pero sí sé que Assassin combina tres cosas de manera espectacular: El bajo y la guitarra, el primero engorda a la segunda y convierten el riff en una exquisitez. Lo otro, el balance de brutalidad (gravedad) y melodía. No, no conté mal, porque bajo y guitarra son dos cosas, mas el balance, ya son los tres detalles bien combinados que dije. No menciono a la batería pues no hace algo que no hayamos oído en la mitad anterior. Eso sí, los platillos se oyen de nuevo ayudando al solo de guitarra que es interrumpido/cortado por el título y unos versos de Cronos dichos muy macabramente. 


Lucifer Rising es otra de esas en la que dices “oh, ahí esta…” (Refiriéndose al riff). Sin duda no lo agarrarán a la primera, porque tenemos las vomitadoras (dícese de los versos) y el bajo (que son del mismo tío) no colaborando. Es decir, la distorsión en bajo/guitarra/voz (sí, hasta la voz se puso juguetona) es tal, que necesitas quitar uno para oír otro. ¿En qué circunstancia se aplica esto? En el solo lleno de un feeling bastante heavy  y donde el bajo se reduce considerablemente pero se sigue escuchando. Esa voz diabólica queda bien, pero quedaría mejor si la canción tuviera una mejor estructura, una en la que se usara más adecuadamente.


El riff de Blessed the Dead que es otro que no se nota a la primera, es bueno. Tan pronto termina la innecesaria introducción del tema, llega el verdadero riff y no hablo de ese pedacito semi thrasher, sino del lento con una batería genial y que sabe como acompañar a la guitarra. Claro que… La dupla no se mantiene mucho en ciertos momentos y, de nuevo (¡) esta la ‘onda’ americana presente. Tal vez se deba a que Mike es un americano, no sé ni resulta relevante, lo relevante es que llenan varias canciones con esa distorsión, aunque no sea por mucho tiempo. El punteo en la parte media esta muy buena y el bajo (creo que es el bajo) distorsionado ayuda a que este punteo sea más notorio. El riff semi thrasher se vuelve a escuchar y nos aceleramos para volver al riff que tanto me gusta en esta canción. 


Pero es Hours of Darkness la más rara (o mínimo otra de las más raras en el álbum). ¿Por qué? No es por ese riff distorsionadote y muy rudo que trae sino por el pasaje que le sigue a ese riff, ese tono antiguo, un tono como que a película de arqueólogos aventureros que buscan antigüedades en Egipto, entiéndase, un tono oriental. No aparece a cada rato, porque es opacado por un bajo sumamente resonante y grave que apura lentamente al solo de guitarra. Cronos y Mike hacen un buen trabajo juntos y si agregamos a Antton, la fórmula se ve sabrosa. 


Y casi sin descanso se aparece un riff arrastrado (por lo pesado que es). Sleep When I’m Dead es más y más caña como siempre. Y aún así, se siente vacío, de relleno… Vaya, que cualquiera podría decir que todo el disco es un relleno, pero no, éste es el tema relleno que pues, quedaba bien según los músicos (20 años después sí podemos llamarles músicos). Ni el buen solo se salva, mucho menos la redoblante batería que machaca todo a su paso. 


Maleficarum es la polla (¿lo dije bien?). En el sentido de que es el tema más largo del álbum, no el mejor. Pareciera una mini pero realmente mini versión de At War with Satan, aunque claro, ni a eso llega. Si querían que tuviera una atmósfera de maldad, no lo lograron, si querían que tuviera una atmósfera moderna, entonces sí lo lograron. Y digo moderna por, de nuevo (y aunque les canse leerlo), la influencia americana de Mike es mucho más presente aquí que en el resto del álbum. Son unos buenos seis minutos de oír agudos distorsionados en la guitarra y de oír un bajo algo cansado pero que no se cansa (sí, eso dije). Está bueno pero no creo que les saliera como quisieron. 


Este disco ha demostrado ser algo contrario a lo que el título te haría pensar, en vez de volver a sus raíces es casi como si se alejaran. Incluso dejan -a diferencia del Black Metal- la canción del título para el final en lugar de ponerla desde el principio. Algo ‘chido’ es lo rápido que se recitan los versos al inicio del tema y el uso de esa querida voz diabólica, todo gracias a la magia de la edición. Definitivamente esto no es Black Metal, esto es algo más, algo más fuerte, veloz, tal vez no más malévolo pero sí más brutal. Y si oyen esas demoníacas voces y dicen ‘¿porqué este cuate no piensa que es malévolo?” pues es porque su uso no es nada nuevo. Es abundante en la canción, cada tres versos ponen esa voz y sí, todo va muy acelerado, y claro, la pronunciación del título se oye bien aunque sea de menos de un segundo, pero algo tiene que no termina de convencer y sin embargo digo que es un buen tema (aplausos y premios al que entienda eso último). 


En fin, recapitulemos, abran su libro en la página 69… Ah no, no, documento equivocado, disculpen. Metal Black ha demostrado ser el regreso de Cronos, no de Venom. Venom regresará cuando Mantas y Abaddon se reúnan con Cronos y hagan –lo poco (¿)- que saben hacer. Pero mientras eso suceda tenemos esto y tenemos lo que le siguió en dos años: Hell. Ambos son metralla pura. Tal vez no sea lo mejor que han hecho en mucho tiempo… ¿y? Al menos podemos decir que hicieron algo y disfrutar –lo más que podamos- de ello. 


Track List:

1. Antechrist – 3:28
2. Burn in Hell – 2:57
3. House of Pain – 5:05
4. Death & Dying – 3:52
5. Regé Satanas – 3:45
6. Darkest Realm – 3:12
7. A Good Day to Die – 3:42
8. Assassin – 4:45
9. Lucifer Rising – 4:23
10. Blessed Dead – 4:43
11. Hours of Darkness – 4:15
12. Sleep When I'm Dead – 3:53
13. Maleficarum – 6:04
14. Metal Black – 3:11


Line Up

Cronos - Bass, Lead Vocals
Mykvs - Guitar
Antton - Drums

1 comentario:

Migue dijo...

pense q era el black metal u.u aun asi m dare un tiempo para checarlo